Foto-Cuento

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Effi

Publicado hace 1364 días

Nina no estaba segura de muchas cosas en la vida

Nina no estaba segura de muchas cosas en la vida. No sabía quién había ganado el Premio Nobel en Química en el 2015. Tampoco podía decir con seguridad dónde quedaba Mauritania. Desconocía cómo se buscaba trabajo e ignoraba como pagar sus impuestos. Ni siquiera tenía muy en claro qué le deparaba el futuro. Pero cuando él la tomaba por su cintura y la abrazaba por detrás, tenía la CERTEZA de que la amaba.

Culp

Publicado hace 1509 días

Estas son  de derecha a izquierda

Estas son, de derecha a izquierda: Mili, Vicky, Micho, Tito, Negro, Gordo y Cabezón, quién tomó la estampa, que perpetró por siempre aquella primavera de 1923. Por aquel entonces, que todavía no estaba hecha pelota la capa de ozono, hizo un calor de la san puta. No nos dejemos llevar por el pectoral de Tito, que pese a su contextura morruda era más bien friolenta.
Juntas la pasaron bomba; Comieron fosforitos, locatelis y chips de paleta y fiambrín Tomaron ananá fizz y las burbujas medio que se le subieron a la cabeza. Como se rieron, no se dan una idea. Cabezón le tocó una “lola” al Negro, que se río jocosamente.

AmadoVudu

Publicado hace 1544 días

Una vuelta de chico  Aslamim (así se llama) miró una película que lo marcó pa...

Una vuelta de chico, Aslamim (así se llama) miró una película que lo marcó para siempre. Era una de ciencia ficción, clase C o D, medio pedorra, bah! Donde uno de los engendros del planeta “Omicrón 7G”, del mencionado film, tenía una suerte de hermano gemelo-siamés enganchado de la panza. Hoy, Aslamim, improvisando ese traje para la fiesta de disfraces organizada por el Club Saudita, fue la sensación de la noche. No precisamente por su encanto, sino por el horror que causó en las ancianas del jurado y un contingente de niños menonitas que habían sido invitados a la fiesta.
Obtuvo una mención especial al “ingenio”, pero no lo hicieron subir al escenario.
Aslamim tuvo suerte esa noche y se fue con una señorita a pasar la noche. Al momento de intimar, la chica le dijo que no se despegara los miembros de muñeco de la panza, que le haga el amor así como estaba.

No somos quién para juzgarlos.

Culp

Publicado hace 1560 días

Todo empezó como un juego

Todo empezó como un juego.
“El colectivo”: Poniendo varias sillas y banquitos de plástico en fila
“El té con masas”: En diminutas tazas de colores. (Sin nada adentro, obvio)
“El salón de belleza”: Con ruleros, peines varios, cepillos y tijeras.

Pero la pequeña infante, con una concentración exagerada, compenetrada en el juego como inmersa en un profundo sueño, movió las tijeras sobre su propia cabellera como quien no quiere la cosa. Así como minutos antes había saboreado un delicioso té Earl Grey con masas y había paseado por la ciudad a bordo del 113, ella veía como el pelo caía sobre sus hombros.
Cuando cayó en la cuenta, cuando “despertó” de esa trampa lúdica, la hermana mayor ya estaba disparando su nueva cámara.

EstupidoYSensualFlanders

Publicado hace 1580 días

La cosa es así

La cosa es así: Ben, Australiano de viaje por Argentina, alquiló un auto. Un Renault Clio del 98. Si bien es desierto. Y el desierto se caracteriza por ser seco, ese día, estaba algo húmedo y el piso es traicionero, pues entonces, lo obvio, se le encajó el auto. La regla N°1 de los encajes dice: Dejar de acelerar. Y la 2° Poner una piedra abajo de la rueda. Bueno, el bueno de Ben, que antes de emprender el viaje por América Latina, hizo un curso de supervivencia, bien sabía esto. Y muchas cosas más como por ejemplo: Purificar el agua por medio de unos polvillos mágicos adentro de una media.
El resultado, el éxito. La rueda dejó de patinar y el auto se desencajó, y Ben pudo continuar con su viaje. Fue directo a tomarse una Vidu-Cola. Esta foto en de varios días después. Donde el desierto volvió a su estado natural de desierto.

andrelosaurio

Publicado hace 1582 días

Al morir su abuelo  Rufino Santamarina heredó todas las pertenencias que sobr...

Al morir su abuelo, Rufino Santamarina heredó todas las pertenencias que sobrevivieron al arrugado nonagenario. Por TODAS debe entenderse, claro está, las 2 o 3 cositas que quedaron. Es que Edmundo Santamarina no había dejado constancia escrita de su última voluntad y algunos primos lejanos y amigos de lo ajeno habían intepretado la falta de un testamento como una señal clara de que el difunto no tenía problemas con que desvalijaran su casa. Viejas fotografías familiares, un sobre con unos pocos pesos y la vieja máquina de escribir de Edmundo fueron todo lo que sobrevivió el paso de los deudos.

Rufino se lamentó la usura de su familia extendida pero no le dio demasiada importancia: no tenía mucho interés por las cosas materiales.

Colocó la máquina de escribir de su abuelo sobre la mesa que usaba todos los días en su lugar de trabajo en la Oficina de Correos a modo de recordatorio de que un día pasamos y la única prueba de que nosotros existimos es lo que queda detrás.